La «nucleación de las nubes» ocurre gracias a las partículas aromáticas de las plantas! Mmmm… ese olor a naturaleza! Y luego estas nubes producidas por los aromas del bosque son amigables: bajas y cálidas, gordas y amables, que vuelan a regar tierras muy lejanas. Eso sí es amor!
Esto se explica por el fenómeno de los aerosoles biogénicos secundarios: las plantas —sobre todo los bosques, como los de coníferas— emiten compuestos orgánicos volátiles (terpenos, isopreno, y sí, muchos de los responsables de esos aromas «a naturaleza» o «a bosque después de la lluvia»).
Al reaccionar con el ozono y otros oxidantes en la atmósfera, estos compuestos forman partículas diminutas que pueden actuar como núcleos de condensación de nubes (CCN) — el «asiento» microscópico alrededor del cual el vapor de agua se condensa para formar gotitas.
Este mecanismo es real y se estudia bastante, sobre todo en la Amazonía y en bosques boreales (hay investigación clásica sobre esto en Finlandia, con el llamado «efecto CLAW» y estudios de aerosoles biogénicos en bosques de pinos).
© Ilustración traducida por Diego Weissel del original de «Árvore, Ser Tecnológico» por Patrícia Kalil (Brasil) y Tom Bojarczuk inspirados y guiados por el pesquisador y científico Antonio Donato Nobre




